El óleo robado que viajó del vertedero a la parroquia

     M. PÉREZ/S. S. GANDIA
La Guardia Civil de Tavernes de la Valldigna ha abierto una investigación para esclarecer el robo de un cuadro del siglo XVII que, tras varios años desaparecido, ha ido a parar a la parroquia de Sant Pere Apòstol, en esta misma localidad de la Safor.
El cuadro, una Purísima Concepción de grandes dimensiones, ha estado expuesto durante meses en la iglesia, y el sacerdote titular de la parroquia, Josep Escrivà, hace unos meses que lo mandó a restaurar al Instituto de Conservación de la Generalitat, un trabajo por el que ha pagado unos dos mil euros.
El cuadro, que posiblemente fue pintado para el monasterio de Santa María de Valldigna por un autor desconocido, fue sacado de ese monumento hacia 1837, cuando se produjo la desamortización, yendo a parar a manos de una familia que lo ha conservado durante todo este tiempo.
El óleo, que mide 235 por 170 centímetros, fue robado hace unos diez años, junto a otros objetos de considerable valor, de un caserón de campo situado entre Simat y Benifairó de la Valldigna. La familia, como es lógico, lo puso en conocimiento de la Guardia Civil ese asalto y robo a su propiedad.
Hace unas semanas un miembro de la familia propietaria se quedó perplejo al ver en una revista local de Tavernes de la Valldigna la imagen del cuadro junto a un artículo del sacerdote Escrivà en el que detallaba las características del lienzo y una completa descripción sobre el mismo.
El cura explicaba que el cuadro era fruto “de una particular aportación” al museo parroquial, y anunciaba que, tras una primera limpieza, iba a ser totalmente restaurado.

El periplo del cuadro
Una persona que dijo ser representante de la familia propietaria se dirigió a hablar con el sacerdote y le informó de que el cuadro figuraba como robado y que él conocía a los dueños. Josep Escrivà le explicó que a él se lo había dado una persona que le aseguró que lo había encontrado en un vertedero y que su destino era el ecoparque, en donde habría sido destruido.
La familia propietaria narró lo sucedido a la Guardia Civil y aportó, entre otras pruebas de propiedad, fotografías del cuadro en su vivienda y con la dueña cuando era niña. La Benemérita tomó cartas en el asunto e interrogó tanto al sacerdote como a dos personas más por cuyas manos pasó el cuadro antes de ir a parar a la iglesia.
Los dos hombres, vecinos de Tavernes, están siendo investigados para aclarar si tienen algún tipo de relación con el robo, así como si el sacerdote hubiera podido incurrir, sin saberlo, en un delito de receptación.
De momento, el juzgado número 2 de Sueca, que se ha hecho cargo de las instrucciones, ha ordenado a la Generalitat que custodie debidamente la obra de arte y que no salga de los talleres de restauración sin autorización del juez. Será él quien determine la propiedad y las responsabilidades penales, en caso de que las haya.

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