MEIFREN, DOS EN UNO

BARCELONA, 9 (EUROPA PRESS)

El cuadro ‘El port de Barcelona’, que Eliseu Meifrèn pintó en 1887, esconde, bajo una apacible estampa portuaria, otra pintura que representa un mar embravecido, según se ha podido saber gracias a la restauración a la que está siendo sometido en el Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya (CRBMC).

El cuadro, propiedad de la Autoridad Portuaria de Barcelona, es un óleo sobre tela de grandes dimensiones –250×480 centímetros– y se encuentra en un grave estado de conservación, sobre todo a raíz de una restauración drástica que se hizo entre los años 80 y 90, han explicado este lunes los técnicos del centro.

Como es habitual cuando entra una pieza en el CRBMC, el lienzo fue sometido a una reflectografía de infrarrojos que permitió ver los trazos de un dibujo diferente al que se ve en superficie, pero hubo que hacer un examen de rayos X para confirmar que, bajo la pintura, hay otra de las mismas dimensiones, “totalmente completa” y diferente.

 La radióloga Esther Gual ha comentado que el hallazgo es una muy buena noticia para los historiadores, y que lo más probable es que el pintor no lograra vender el cuadro original –con un gran velero a la deriva, oleaje y varias gaviotas– y decidiera pintar encima una marina más sosegada.

 Además, puede que el descubrimiento sirva para evidenciar el cambio de estilo que Meifrèn experimentó tras visitar París, pasando de un estilo realista a otro influido por los impresionistas franceses.

 Al margen de la pintura que se esconde bajo ‘El port de Barcelona’ el cuadro actual presenta un delicado estado de conservación, con varios fragmentos de pintura desprendidos, manchas amarillentas a causa de la oxidación del barniz y ondulaciones en la superficie.

 Muchos de estos daños tienen que ver con una restauración que se hizo no hace más de 30 años y cuyo “problema principal” fue el reentelado por el reverso, que ha interferido en la estabilidad de la obra, ha explicado la coordinadora del departamento de pintura sobre tela, Maite Toneu.

 “No se sabe ni dónde ni cómo se restauró”, ha dicho Toneu, que en cualquier caso ha especificado que las restauraciones de hoy son menos invasivas y tienen como principal misión que la huella del restaurador se note lo menos posible.

 ‘El port de Barcelona’ llegó al CRBMC en febrero y se prevé que esté listo entre septiembre y octubre, cuando será devuelto al Puerto de Barcelona.

 La Autoridad Portuaria, que hasta ahora custodiaba el cuadro en su sede del Portal de la Pau, financia íntegramente la restauración, presupuestada en algo menos de 60.000 euros.

 30 AÑOS DE HISTORIA

 El CRBMC se puso en marcha en 1981, y desde 2003 está ubicado en un moderno edificio en Valldoreix (Sant Cugat del Vallès, Barcelona) y a lo largo de todos estos años ha recibido alrededor de 11.000 registros.

 Su directora, Àngels Solé, ha destacado el valor de una de las últimas incorporaciones; una cámara de Anoxia que permite desinfectar y eliminar la microbiología de las piezas.

 También ha anunciado que se está estudiando la creación de un departamento de restauración de mobiliario, algo muy importante teniendo en cuenta el “enorme vacío” que hay en este campo en Catalunya y el resto de España, ha dicho.

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