LA CERÁMICA DE LAS EDADES DEL BRONCE Y DEL HIERRO (1800-750 A. C.).

1

El Bronce valenciano. En este capítulo  consideramos el desarrollo de la Edad del Bronce a partir del momento en que se generaliza la técnica de la aleación del cobre y el estaño, hecho que ocasionó la aparición del primer utillaje metálico con capacidades funcionales específicas, superando en parte los valores de representación social que había tenido la primera metalurgia. M. Tarradell definió la existencia de una área cultural propia de la Edad del Bronce en las tierras valencianas que desarrolló un poblamiento de pequeños poblados de altura, estratégicamente situados y con murallas y torres, casas de planta rectangular, cerámicas lisas y elementos de metal típicos del período que incluían puñales de remaches, alabardas, puntas de flecha, hachas planas, brazaletes y aros. Las prácticas económicas no diferían del período anterior y se centraban en la agricultura de cereales, leguminosas y recolección de bellotas y aceitunas, junto a una nutrida cabaña de cabras, ovejas, cerdos, bueyes y algunos caballos. Los enterramientos eran de rito individual y se realizaban aprovechando pequeñas oquedades o grietas en las propias laderas de los asentamientos. Su cronología se centraría entre los años de introducción de la metalurgia del bronce pleno (1800/1700 a. C.) hasta los inicios de la iberización (s. VIII a. C.). Para explicar su formación J. Bernabeu, considera que la cultura del vaso campaniforme fue influida por la argárica desarrollando las transformaciones que dieron lugar al Bronce Valenciano. Más adelante la principal influencia procedería también del foco cultural del Argar  (Almería), y en fases más avanzadas de la cultura de Las Cogotas (especialmente en el Cabezo Redonndo, Villena) y de Las Motillas (La Mancha). La edad del Hierro coincide con la llegada de pueblos semitas y con el fenómeno de aculturación que dio origen a la civilización de los Íberos.1

En un momento inicial las cerámicas manifiestan la pérdida de decoraciones que quedan reducidas a aplicaciones e impresiones realizadas con los dedos o las uñas, junto a esporádicas incisiones, como vemos en las fases más antiguas de la Lloma de Betxí (Paterna). Hacia el Bronce Final-Hierro las decoraciones incisas e impresas se hacen más frecuentes, presentando motivos rameados o arboriformes, a veces simples zig-zags, impresiones circulares o puntillados de los que ofrece abundantes evidencias el yacimiento de Muntanya Assolada (Alzira), motivos quizás paralelizables con los cuencos de Vilafamés Así mismo se han encontrado piezas de superficies peinadas, pintadas o con esgrafiados realizados con un fino punzón tras la cocción. El repertorio morfológico del periodo anterior se mantiene en un grupo considerable de formas, con excepción de los tipos más propios de la cultura del vaso campani forme (vaso acampanado y cazuela), apareciendo otras nuevas. Se realizaron vasijas para el almacenamiento, ollas, semiesféricos y cuencos, predominando los perfiles globulares o carenados, compuestos de semiesfera y cono, con pocas variaciones como vasos geminados (fig. 16) o vasos perforados de perfil troncocónico para hacer queso (encellas) y cucharones o copas. Aparecen también pie zas no vasculares como los llamados “ancoriformes dobles” (tal vez pesos textiles), las pesas de telar perfora das y las bolas o discos (La Lloma de Betxí), indicios del uso de la cerámica en otras funciones domésticas como el tejido. Las asas son escasas, en general de cinta, siendo frecuentes en las ollas ovales de Casa de Lara (Villena) y Pics dels Corbs (Sagunto), apareciendo además sobre carenados de este último yacimiento y en algunos vasos geminados (Casa de Lara). Las agarraderas suelen ser simples mamelones situados junto al borde de las ollas, y pueden encontrarse botones de pequeño tamaño diseminados como elemento decorativo sobre el cuerpo del vaso.

Se han indicado algunas diferencias regionales y cronológicas en ciertos caracteres. Así, los vasos carenados manifiestan la tendencia a bajar la carena y a poseer bocas más abiertas en cronologías bajas, frente a bocas más estrechas y carenas altas en los ejemplares antiguos. Las decoraciones con cordones se localizan principalmente al norte del Turia y parecen centrarse en la segunda mitad del segundo milenio a. C., aunque los autores destacan que estas aplicaciones se generalizan y extienden, incluso con decoraciones impresas digitadas, hacia los momentos finales. Las pastas de la cerámica del Bronce Pleno con tienen abundantes desengrasantes minerales de tamaño  medio o fino, aunque también se han detectado los vegetales hechos con fibras o tallos de plantas. Entre los acabados encontramos el alisado, el bruñido y el espatulado,  aunque en muchos yacimientos no suelen practicarse de forma cuidada. Del mismo modo, tampoco los modela dos, realizados por urdido (a mano, por bolas, pellas o churros), destacan por su cuidado con excepción de algunas piezas de posible uso ritual como son los vasos dobles. Se ha detectado el uso de hormas de cestería que han dejado improntas en el interior de algunos vasos (Lloma de Betxí, Pater na). La cocción continuó    realizándose en hoguera ajustando los tiempos a la funcionalidad de los vasos, pero atendiendo  escasamente a las especificaciones óptimas del material, ya que éstos manifiestan temperaturas de 550-750 ºC. La atmósfera de combustión no solía controlarse, resultando en coloraciones no uniformes con frecuentes manchas ocres, pardas o grises en la superficie.

El Bronce Tardío y la Edad del Hierro. Hacia el siglo IX a. C. se detectan en los yacimientos valencianos influencias de tres grandes focos culturales, por un lado el Mediterráneo desde donde llegan las primeras evidencias de contacto con los navegantes semitas, por otro el mundo del Bronce Atlántico, y finalmente de los Campos  de Urnas de las culturas indoeuropeas difusoras del hierro en una fase avanzada. Las influencias de la cultura tartésica del sur peninsular reflejan a su vez las de los dos primeros ambientes. Todo ello permite dibujar un nuevo panorama en la tierras del País Valenciano, que aparece dividido en dos grandes zonas de desarrollo desigual, una orientada hacia el norte y otra hacia el sur. Yacimientos como la Mola d’Agres, la Muntanya Assolada de Alzira o la Lloma de Betxí presentan influencias de la cultura manchega de las Motillas junto con la de los Campos de Urnas. La influencia de la cultura meseteña. Vasos geminados de Casa Lara (Museo de Villena) (Olla carenada y Jarra oval biansada del Pic dels Corbs (Museu de Sagunt)La Cerámica Valenciana . La Cerámica de las Edades del Bronce y del Hierro de Cogotas I se hace perceptible desde la segunda mitad del II Milenio siendo especialmente significativa en las tierras del Sur, en especial en Cabezo Redondo y Peña Negra (Crevillente), aunque también se detecta en momentos avanzados en yacimientos de todo el País Valenciano (El  Castellet (Castellón), La Peladilla (Requena).

1

En las técnicas de modelado sigue utilizándose la conformación manual pero se han encontrado evidencias del uso de esterillas de esparto como base móvil para facilitar la confección, como ejemplifican los ejemplares de La Peña Negra o el Puig (Alcoy). La técnica se remonta al Neolítico y se han hallado evidencias de su uso en diferentes yacimientos que jalonan el desarrollo de la cerámica hasta la aparición del torno en la Edad del Hierro. Sin embargo, el hecho de la conservación de sus improntas en la parte baja del vaso indica una cierta des preocupación y quizás un menor cuidado en los acabados en aras del ahorro de tiempo en la confección. Morfológicamente se desarrollan caracteres como los fondos planos y las altas carenas en cazuelas tronco cónicas tomadas de vasos típicos del horizonte meseteño de Cogotas I.  Las técnicas decorativas se diversifican apareciendo tratamientos acanalados que cubren grandes superficies del vaso, cerámicas grafitadas, vasos decorados con incrustaciones metálicas de bronce o decoraciones excisas, boquique y puntillado, así como cerámicas incisas relacionadas con los Campos de Urnas que perduran hasta el siglo VII (Puig de la Nau de Benicarló).

 

Técnicas:

– Mamelones: Las aplicaciones plásticas se multiplican imitando formas metálicas (Cabezo Redondo).

– Excisión: Recorte decorativo superficial del vaso, de carácter geométrico (triángulos, ajedrezados, etc.), que suele rellenarse con pasta blanca.

– Incisión: La antigua técnica puede aparecer aplicada sobre el vaso formando motivos geométricos, yendo en ocasiones rellena de pasta blanca (incisa de incrustación). Se suelen trazar espigas, líneas en zig-zag, reticulados, triángulos rellenos, rombos o impresiones circulares. También son frecuentes las incisiones de punta roma que forman acanalados (Vinarragell, Pic dels Corbs, Los Saladares).

– Esgrafiado: Incisión realizada sobre la superficie del vaso ya cocida.

– Boquique: Decoración incisa intermitente interrumpidas sistemáticamente por pequeños hoyuelos. Suele presentar motivos de líneas, guirnaldas o espigas. En ocasiones se rellena de pasta blanca.

– Incrustación metálica: Pequeños pedazos de metal, en general bronce, se aplican sobre la superficie formando motivos geométricos (Caramolo II, Mola d’Agres), siendo la técnica representativa de influencias andaluzas.

– Grafitado: Decoración resultante de la aplica ción de un engobe con grafito, típica de algunas culturas de la Edad del Hierro.  Las cocciones continúan realizándose en hoguera u hogares que tienen la forma de pequeños hornos de muretes bajos, continuando el procedimiento de la coccion por contacto.

Al final del período, la intensificación de los intercambios con los fenicios, e incluso su asentamiento en las colonias de la costa de Málaga, favoreció la formación del mundo orientalizante del sur peninsular y provocó rápidos cambios en los sistemas sociales y en las técnicas de fabricación. Todo ello conllevó un rápido abandono de estas producciones cerámicas, en especial de la realizada en ambientes domésticos, y la aparición de la nueva cerámica ibérica asentada sobre un sistema tecnológico absolutamente diferente.

Anuncios

Una respuesta a “LA CERÁMICA DE LAS EDADES DEL BRONCE Y DEL HIERRO (1800-750 A. C.).

  1. Me ha parecido muy interesante el articulo de la cerámica. Voy a estar pendiente por si publicas más.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s