Joan Miró - Paisaje catalán (el cazador)
Paisaje catalán (el cazador) 
Joan Miró (1893-1983) 1923-24 
Óleo sobre lienzo, 
64.8 x 100.3 cm. 
Museo de Arte Moderno, Nueva York

Joan Miró (1893–1983) es uno de los más originales e icónicos maestros de la modernidad. A lo largo de su carrera, el artista catalán desarrolló un lenguaje surrealista de símbolos y colores que aún hoy sigue considerado como una de las grandes influencias del Expresionismo Abstracto.

Tras instalarse en el taller de Pau Gargallo en París, Miró formó parte del grupo de artistas que, liderados por André Breton, fundaron en 1924 el movimiento surrealista. Miró jamás siguió al pie de la letra los principios del surrealismo, pero gracias a él consiguó acabar con su breve y poco prometedora etapa “detallista”. Comparando su obra “La Masía” (1921-22) con otra de temática prácticamente idéntica, “Tierra labrada” (1923-24), se aprecia claramente la evolución del estilo del artista.

“Paisaje catalán” es ya un ejemplo claro del estilo surrealista de Joan Miró, que culminaría en el excelente “Carnaval del arlequín”, pintado un año después. Dos diferentes colores en el fondo hacen referencia al cielo y la tierra. En la parte izquierda de la pintura aparece la figura del cazador, con barretina y pipa, solo identificable si el espectador conoce obras como “Cabeza de campesino catalán” (Galería Nacional de Washington) o “Campesino catalán con guitarra” (Museo Thyssen). En la parte baja de la pintura aparece una raspa de sardina, a la que parecen hacer referencia las letras “sard” a su derecha.

“Paisaje catalán” tuvo una gran importancia en la carrera de Miró, influyendo en su serie de “paisajes imaginarios” (como ”Perro ladrando a la luna” o “Paisaje de la liebre”) realizados en 1926-27.

G. Fernández – theartwolf.com

Joan Miró (1893–1983) es uno de los más originales e icónicos maestros de la modernidad. A lo largo de su carrera, el artista catalán desarrolló un lenguaje surrealista de símbolos y colores que aún hoy sigue considerado como una de las grandes influencias del Expresionismo Abstracto.

Tras instalarse en el taller de Pau Gargallo en París, Miró formó parte del grupo de artistas que, liderados por André Breton, fundaron en 1924 el movimiento surrealista. Miró jamás siguió al pie de la letra los principios del surrealismo, pero gracias a él consiguó acabar con su breve y poco prometedora etapa “detallista”. Comparando su obra “La Masía” (1921-22) con otra de temática prácticamente idéntica, “Tierra labrada” (1923-24), se aprecia claramente la evolución del estilo del artista.

“Paisaje catalán” es ya un ejemplo claro del estilo surrealista de Joan Miró, que culminaría en el excelente “Carnaval del arlequín”, pintado un año después. Dos diferentes colores en el fondo hacen referencia al cielo y la tierra. En la parte izquierda de la pintura aparece la figura del cazador, con barretina y pipa, solo identificable si el espectador conoce obras como “Cabeza de campesino catalán” (Galería Nacional de Washington) o “Campesino catalán con guitarra” (Museo Thyssen). En la parte baja de la pintura aparece una raspa de sardina, a la que parecen hacer referencia las letras “sard” a su derecha.

“Paisaje catalán” tuvo una gran importancia en la carrera de Miró, influyendo en su serie de “paisajes imaginarios” (como ”Perro ladrando a la luna” o “Paisaje de la liebre”) realizados en 1926-27.

G. Fernández – theartwolf.com

Joan Miró (1893–1983) es uno de los más originales e icónicos maestros de la modernidad. A lo largo de su carrera, el artista catalán desarrolló un lenguaje surrealista de símbolos y colores que aún hoy sigue considerado como una de las grandes influencias del Expresionismo Abstracto.

Tras instalarse en el taller de Pau Gargallo en París, Miró formó parte del grupo de artistas que, liderados por André Breton, fundaron en 1924 el movimiento surrealista. Miró jamás siguió al pie de la letra los principios del surrealismo, pero gracias a él consiguó acabar con su breve y poco prometedora etapa “detallista”. Comparando su obra “La Masía” (1921-22) con otra de temática prácticamente idéntica, “Tierra labrada” (1923-24), se aprecia claramente la evolución del estilo del artista.

“Paisaje catalán” es ya un ejemplo claro del estilo surrealista de Joan Miró, que culminaría en el excelente “Carnaval del arlequín”, pintado un año después. Dos diferentes colores en el fondo hacen referencia al cielo y la tierra. En la parte izquierda de la pintura aparece la figura del cazador, con barretina y pipa, solo identificable si el espectador conoce obras como “Cabeza de campesino catalán” (Galería Nacional de Washington) o “Campesino catalán con guitarra” (Museo Thyssen). En la parte baja de la pintura aparece una raspa de sardina, a la que parecen hacer referencia las letras “sard” a su derecha.

“Paisaje catalán” tuvo una gran importancia en la carrera de Miró, influyendo en su serie de “paisajes imaginarios” (como ”Perro ladrando a la luna” o “Paisaje de la liebre”) realizados en 1926-27.

G. Fernández – theartwolf.com

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