El robo de arte: UN CRIMEN RENTABLE Y CON POCOS RIESGOS

U2N CRIMEN RENTABLE Y CON POCOS RIESGOS

El robo de arte tiene la misma relación de beneficios que la droga, pero las penas son mucho menores

Por: Óscar Caballero. París. Servicio Especial | 21 de mayo de 2010. La Vanguardia, Cultura: 39.

Un registro de obras de arte robadas señala 34.000 piezas; otro, 180.000. Anualmente desaparecen obras por valor de 4.000 millones de euros, según fuentes europeas; las norteamericanas tasan el negocio entre 6 y 10.000 millones de dólares. Para unos y otros se trata del tercer negocio criminal en orden de importancia. Pero las drogas y los crímenes de sangre interesarían más a la policía que la desaparición de un óleo. Eso avanzaban los expertos, en París, en octubre del 2008: la OCBC, oficina central de lucha contra la desaparición de bienes culturales, promovió una reunión internacional. Alguien comentó la escasa colaboración de Gran Bretaña y Holanda, dos centros de circulación de obras robadas. Peor aún, Europole cerró su oficina de represión del tráfico de bienes culturales.

Un detalle: “El robo artístico es el delito con mejor relación calidad/ precio: puede producir tantos miles de millones como el tráfico de drogas, pero en caso de arresto, la pena es infinitamente menor”, explicó allí Julian Radcliffe, director de ALR, Art Loss Register, agencia de detectives londinense especializada en obras maestras. Esa y otras agencias recuperan en lo que se podría llamar la gama alta, por encargo de compañías de seguros –así volvieron a casa cuadros como el Goya de 50 millones de dólares desaparecido en el 2004 del domicilio de Esther Koplowitz–, pero, de acuerdo con las estimaciones, el 95% del expolio procede de castillos e iglesias. Obras menores y por lo tanto más fáciles de robar y de vender. Pero los expertos quitan aureola al ladrón: Se dejan tentar por el tamaño y la firma, porque ignoran que será imposible vender ciertas obras. Hay pocos especialistas. En general se trata de simples ladrones. El mito del coleccionista fanático es la excepción que confirma la regla, aseguran en la OCBC.

En el 2008, Francia registró 29 robos en museos, 74 en castillos, 230 en lugares de culto. Por eso, si España tiene en el podio de los codiciados a Picasso –675 obras robadas o perdidas–, Miró (384) y Dalí (292), el despojo de sus iglesias es el verdadero drama. Y el registro pasa por alto las variadas formas
–botines de guerra, apropiación de antropólogos y otros expertos, hurtos de conservadores…– de aportar piezas al museo invisible. Le musée invisible es precisamente el título del libro de Nathaniel Herzberg (Toucan, 2009), catálogo de un delito iniciado 3.000 años atrás por los ladrones de tumbas egipcias, que incluye la desaparición de los vestigios de la civilización nok de Nigeria (500 años antes de Cristo).

Dos perlas: el retrato de Bacon pintado por Lucien Freud, maravilla de cobre de sólo 18×13 cm. prestado por la Tate a la Neue Nationalgalerie de Berlín,
de donde desapareció el 27 de mayo de 1988 y, en el otro extremo, la escultura de bronce de dos toneladas y media, de Henry Moore, robada en diez minutos (con camión grúa), el 15 de diciembre del 2005 en la Henry Moore Fondation, de Much Hadham, Inglaterra.

texto: losgrandesrobosdearte
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